miércoles, 15 de febrero de 2012

Un gato en un piso vacío





UN GATO EN UN PISO VACÍO

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Se irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.


Wisława Szymborska- Polonia

Traducción: Abel A.Murcia Soriano

2 comentarios:

  1. Así es la presencia y la ausencia de un gato.

    Oye, la verificación de la palabra que pusiste es terrible, quiere decir la primera palabra es ligible pero la segunda es muy vaga. Mejor lo cambies por otro sistema de verificación.

    Un abrazo

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  2. He descubierto, hace poco, a esta poetisa, a través de Jesús Miramón, y la verdad es que me gusta mucho, creo que, entre otras cosas, porque entiendo sus palabras y sus temas.

    Un abrazo

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